Análisis de los ciclos regionales argentinos

Por Juan Ianchina y Cecilia Martín

La curiosidad por el estudio de los ciclos económicos comienza con Lucas (1977), donde el economista estadounidense define a los ciclos económicos como “una fluctuación de la actividad económica agregada en torno a una tendencia de largo plazo, en períodos que se repiten una y otra vez, con fases de recesión y expansión”.

Los ciclos económicos regionales se definen de la misma manera, sólo que esta vez se analizan a nivel regional. El estudio de estos ciclos es motivado no sólo por la necesidad de conocer la duración y las fases del mismo sino también para medir el impacto de las políticas en el desempeño económico. De este modo, se pueden establecer relaciones entra la actividad económica regional y la nacional, identificando aquellas regiones que desempeñan un papel crucial en el crecimiento económico y ayudando a entender el efecto de las políticas macroeconómicas a nivel regional. Este tipo de análisis contribuye al debate sobre la necesidad de centralizar o descentralizar las políticas de estado. Teniendo en cuenta que los procesos de descentralización suelen implicar costos más elevados (por ejemplo, se duplican muchos procesos de planificación), mientras que los procesos de centralización tienden a ignorar las realidades regionales específicas.

En este sentido, extendemos el trabajo de Garegnani y Di Gresia (1999) y utilizamos el filtro de Hodrick y Prescott para estimar los componentes cíclicos del PIB de Argentina y el de sus provincias en el período 1993-2012. Calculamos el coeficiente de correlación entre cada ciclo regional y el ciclo nacional para determinar si las políticas deberían ser centralizadas o si, por el contrario, existe una necesidad de considerar los factores regionales en el diseño y la aplicación de la política económica.

Del análisis surge que existe un gran número de provincias que no muestran una alta correlación con el ciclo económico nacional con lo cual no se justificarían las políticas centralizadas. Dicho de otra forma, se debería dotar de mayor libertad, en términos de políticas, a los gobiernos locales, ya que son ellos quienes mejor conocen su realidad. Aunque, dada la evolución inconsistente de la correlación media durante el periodo analizado, no se puede concluir a favor ni en contra de procesos de centralización o descentralización en el futuro.

Sin embargo, se puede argumentar a favor de políticas centralizadas si consideramos como unidad geográfica las regiones de Argentina en lugar de las provincias, dado que todas (excepto NOA) presentan ciclos altamente correlacionados con el nacional. Pero, debido a las características de ciertas provincias dentro de las distintas regiones, es de esperar que los efectos de muchas políticas centralizadas no tengan el mimo impacto.

Por último, mencionar que algunos sectores productivos responden mejor a los ciclos nacionales que al provincial, lo que justificaría aunar procesos de planificación en dichos sectores con las distintas regiones o provincias.

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