Cantidad no es sinónimo de calidad

Pocos países invierten tanto en educación como Argentina y Finlandia (en realidad otros 15 países lo hicieron durante 2011). Estos países destinan a educación más de un 6% de su Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, los resultados de ambos países distan mucho entre sí. Uno de los indicadores que usualmente se utiliza para medir los resultados de dicha inversión es el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos o PISA (Programme for International Student Assessment). El objetivo de este Programa es evaluar los conocimientos y habilidades adquiridos por los alumnos durante la educación obligatoria y que son necesarios para su plena participación en la sociedad del saber. Mientras que Finlandia se ubica en las primeras posiciones de las evaluaciones PISA, Argentina se ubica en el extremo opuesto y lo que es peor, su posición en el ranking empeora con el paso del tiempo.

Si ambos países destinan a educación aproximadamente el mismo porcentaje de su PIB, ¿por qué existe tanta diferencia en los resultados?

Veamos algunas características del sistema educativo de Finlandia:

  • La escolarización básica comienza a los 7 años y llega hasta los 16 años.
  • Un mismo docente para todas las materias y durante los 6 primeros años, y especialistas por materias en los últimos 3 años.
  • 30% de los niños recibe ayuda extra en sus primeros 9 años de educación.
  • Los niños comparten clase independientemente de sus capacidades.
  • No existen exámenes o tareas para el hogar, excepto cuando se finaliza la secundaria a los 16 años.
  • Las clases de ciencias tienen un máximo de 16 alumnos para que puedan realizar prácticas adecuadamente.
  • 93% de los estudiantes termina la secundaria.
  • Los docentes pasan sólo 4 horas diarias dentro del aula y destinan 2 horas semanales a perfeccionamiento.
  • El sistema educativo es 100% gratuito (financiado por el Estado, local y nacional).
  • Todos los docentes deben poseer un Máster, el cual es subsidiado en un 100%.
  • Los docentes son seleccionados de los mejores graduados (sólo el 10%).
  • Los docentes tienen el mismo estatus que los doctores y los abogados.
  • Los docentes deciden los métodos y los materiales de enseñanza.
  • Durante la educación pre-básica (1 a 6 años) y básica, libros, comida diaria y transporte para alumnos que viven lejos son gratuitos. En la secundaria y en la universidad los alumnos deben comprar sus libros, pero en el primer caso tienen derecho a una comida gratuita y en el segundo están subsidiadas por el estado.
  • Para que todos tengan las mimas oportunidades, existe un sistema de becas de estudio y préstamos.

Si bien existen algunas similitudes entre ambos países, la diferencia más importante es que el sistema educativo de Finlandia se apoya en dos pilares fundamentales: el alumno y el docente. Por una parte, el país nórdico pone énfasis en el saber de los alumnos; es decir, en que todos los alumnos aprendan y adquieran las competencias y habilidades necesarias para su normal desenvolvimiento dentro de la sociedad, mientras que en nuestro país se busca que el alumno pase de año, independientemente de todo lo demás: conocimientos, habilidades, etc. En segundo lugar, el docente cumple un rol fundamental. Éste tiene autonomía y libertad para desenvolverse con su grupo de alumnos, es él quien los acompaña en su proceso de crecimiento y aprendizaje, pero a su vez se le exige excelencia y un elevado nivel de formación. En Finlandia, la profesión docente es altamente valorada por toda la sociedad. No hace falta mencionar cuanto dista esta postura de nuestra realidad.

Es esencial que el interés por los alumnos y los docentes se convierta en el eje central de la política educativa del Estado. Es el Estado quien debe dar señales claras a la sociedad para que ésta acompañe durante el proceso. Sólo de esta forma se podrá construir un círculo virtuoso que redundará en una población con más y mejor educación. Está claro que no todo es cantidad…

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