Difíciles primeros seis meses. Mejores segundos seis?

No hace falta recordar lo difícil que han sido estos primeros seis meses del Gobierno de Cambiemos: elevada inflación, ajustes en las tarifas de los servicios públicos, incrementos en los precios de los combustibles, aumentos, aumentos y más aumentos; pero con la esperanza de ver un “salvador” segundo semestre. Sin embargo, tal y como están las cosas, difícilmente veamos un cambio sustancial en la segunda mitad del año, aunque si un freno de la caída de la economía.

Está claro que el actual Gobierno nacional se puso como meta realizar todos los ajustes posibles, aunque no todos los necesarios, durante el primer semestre de 2016 con el objetivo de ver algún tipo de reactivación de la economía en los segundos seis meses del año.

En el plano social, y consciente de los problemas que traerían aparejados sus ajustes, el Gobierno lanzó varias medidas -asignaciones por monotributo; asignaciones familiares para trabajadores temporarios; reparación histórica con los jubilados; tarifa social; cobro de AUH y otros programas provinciales y locales simultáneamente; devolución del IVA para beneficiarios de AUH y jubilados; pago único de $500; nuevos montos para programas sociales y de empleo; ampliación del seguro de desempleo; entre otras-. Claramente, estas medidas buscaban apuntalar a aquellos sectores de más bajos ingresos y hacerles más llevadera la transición hacia ese “famoso” segundo semestre que todos tanto esperábamos.

En el orden externo, reacomodó las cosas solucionando el tema de los fondos buitre (o holdouts) y buscó (y busca) dar señales de confianza hacia el exterior, con el objetivo de atraer inversiones, tan necesarias para el crecimiento de la economía y la creación de empleo privado registrado.

En el plano productivo, lanzó medidas de apoyo a las PyMEs y algunas medidas de ayuda a los sectores productivos con medidas que buscan mejorar la situación de las economías regionales.

Es como si el Gobierno durante estos primeros seis meses hubiera puesto nuevamente sobre los rieles esa locomotora descarrilada que era Argentina; uno a uno ha ido enganchando los vagones -las distintas provincias- y finalmente el tren comenzó a andar. El arranque ha sido difícil, con una locomotora cuya misión es traccionar un pesado tren de carga  y ese arranque se ve dificultado porque sus ruedas al principio patinan sobre los rieles. Estos patinazos han sido las marchas y contramarchas del Gobierno como el aumento de los precios del combustible el día 1° de mayo (en mi opinión innecesario); el excesivo incremento de las tarifas y su posterior rectificación mediante la colocación de un tope al aumento; inadecuado anuncio de algunas medidas de alto impacto social; pero sobre todo los problemas de comunicación, que los ha tenido y mucho.

Estos primeros seis meses han servido para corregir muchos problemas y distorsiones que había en nuestra economía. Distorsiones que eran necesarias corregir para poder retomar la senda del crecimiento, aunque uno puede estar más o menos de acuerdo en los modos y en los tiempos. Si uno compara los segundos seis meses con lo que fueron los primeros seis, sin dudas la segunda parte del año será mejor, aunque no debemos esperar grandes cambios. Esta segunda parte del año servirá para que el tren comience a tomar velocidad y hacia finales del mismo podamos comenzar a salir de este túnel oscuro que pareciera no tener luz al final…

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