Reforma laboral: ¿están dadas las condiciones para un crecimiento sostenido y generalizado del empleo?

Mucho se está hablando acerca de una posible reforma laboral en nuestro país. Los últimos datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación indican que el número de asalariados registrados del sector privado aumentó en junio en términos interanuales; sin embargo, el empleo no crece en todos los sectores de la economía y existen dudas acerca de si están dadas las condiciones para un crecimiento sostenido y generalizado del empleo o si, por el contrario, es necesaria una reforma laboral.

Uno de los argumentos a favor de la reforma es que la estructura y el funcionamiento del mercado laboral argentino no son atractivos para las inversiones y que sin inversiones será difícil incrementar la productividad y generar empleo. Según el índice de competencia global elaborado por el World Economic Forum es, justamente, la “eficiencia en el mercado laboral” uno de los mayores déficits de Argentina. Nuestro país ocupa el puesto 130 de 138 países, aunque su desempeño mejoró entre 2015 y 2016. Por otra parte, en Argentina la suma de aportes y contribuciones llega hasta el 40% del salario bruto; es decir, 4 de cada 10 pesos del salario son impuestos al trabajo; mientras que los costos no salariales son 23% en Chile, 29% en Brasil, 36,8% en Colombia, y 31,5% en México, según datos del Banco Mundial. Otro argumento a favor es que muchos países de la región ya han implementado o están trabajando en algún tipo de reforma. El caso más reciente es el de Brasil, que en julio aprobó la nueva Consolidación de Leyes del Trabajo. Anteriormente fue Chile que, en agosto de 2016, promulgó la Ley N°20.940 para modernizar el sistema de relaciones laborales introduciendo modificaciones al Código del Trabajo. Perú está trabajando para introducir cambios en la reglamentación y leyes laborales. El denominador común de estas reformas es dotar de mayor competitividad a estos países, hacerlos más atractivos para las inversiones, e impulsar la generación de empleo.

Esta ola de reformas en la región, junto a las debilidades del mercado de trabajo argentino para generar empleo, han acelerando los tiempos y la reforma laboral está hoy en la agenda del Gobierno Nacional. El Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, ya adelantó que no buscarán replicar la reforma laboral llevada a cabo por Brasil; aunque el Ministro de Producción, Francisco Cabrera, afirmó que “no hay reforma laboral prevista”. Esto ha generado mucha incertidumbre con respecto a si habrá o no reforma y en tal caso, qué dirección tomará.

Argentina debe modernizar su sistema de relaciones laborales si quiere ser un país más atractivo para la llegada de inversiones. Modernizar este sistema no quiere decir ir en contra del trabajador ni mucho menos perjudicarlo o quitare privilegios. Un paso en esta dirección fue la modificación de la Ley de ART a principios de este año, motivada por el incremento de los casos de litigiosidad ocurridos en los últimos años, y que no tuvo su correlato en la cantidad de accidentes. Concretamente, entre 2003 y 2015 la litigiosidad creció más de 2.000%, mientras que el número de accidentes disminuyó y la cantidad de trabajadores cubiertos por las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) aumentó, según datos de la Secretaría de Riesgos del Trabajo. Este exceso de litigios termina alterando las primas que pagan las empresas porque las ART deben hacer frente a los juicios laborales y esto incrementa los costos no salariales.

La demora entre los anuncios de inversión y la concreción de las inversiones obligó al Gobierno Nacional a utilizar la obra pública como motor del crecimiento, la cual traccionó sobre la obra privada y juntas están empezando a traccionar sobre el resto de los sectores. Por ello no sorprende que la generación de empleo en los últimos meses se haya producido mayoritariamente en el sector de la construcción. Más del 40% de los nuevos puestos creados entre diciembre de 2016 y junio de 2017 y 77% de los nuevos puestos creados entre junio de 2016 y junio de 2017, pertenecen al sector de la construcción. Mientras que en la industria no sólo se destruyó empleo, sino que a pesar de que la actividad industrial creció por tercer mes consecutivo (5,9% en julio interanual), el 75,8% de las empresas no espera cambios en la dotación de personal durante el periodo agosto-octubre de 2017 respecto a igual periodo de 2016, según el Estimador Mensual Industrial.

Más allá de que se haya vuelto a crear empleo, la generación de empleo no puede estar sujeta a la coyuntura de un único sector. Más aún cuando se trata de un sector vulnerable y altamente sensible a los ciclos de la economía. Por ello, es muy importante diseñar una reforma laboral que contemple y se adapte a la realidad de los distintos sectores, generando los incentivos necesarios a través de acuerdos sectoriales que mejoren la competitividad y generen empleo privado, formal y decente. Pero para que la reforma tenga éxito, deberá surgir de un consenso entre gobierno, sindicatos y empresas.

Publicada en El Cronista

Dejá una respuesta