Presupuesto 2018 y reforma tributaria: batalla por el gradualismo

En agosto, los ingresos totales del sector público no financiero aumentaron 30,5% en términos interanuales y se ubicaron en 168.486 millones de pesos, mientras que los gastos primarios aumentaron 17,4% en relación a igual mes del año pasado, totalizando 193.136 millones de pesos. El déficit primario – que no considera los intereses de la deuda – se situó en 24.651 millones de pesos, reduciéndose 30,4% con respecto a agosto de 2016 y el déficit financiero en 31.545 millones de pesos, 18,6% menos que un año atrás. En el acumulado de enero a agosto, el déficit primario aumentó 10,7% y el déficit financiero 30,8%, en términos interanuales.

El incremento de los ingresos en agosto estuvo liderado por impuestos asociados a la actividad económica y al empleo, como son el IVA neto, Ganancias, y Aportes y contribuciones a la seguridad social. Pero también destaca el incremento interanual de 33,4% del impuesto a los débitos y créditos (que representa 7% de los ingresos totales), y el 59,7% de bienes personales.

Por el lado del gasto primario, las prestaciones sociales aumentaron 32,1% en agosto (40,8% las jubilaciones y pensiones contributivas, 31,2% las asignaciones familiares y por hijo, y 28,9% las pensiones no contributivas). Los salarios aumentaron 17,7% y hubo un incremento importante de las partidas destinadas a desarrollo social (139,3%) y a educación (131,6%). El ajuste vino, nuevamente, por el lado de los subsidios económicos, que se redujeron 30% en términos interanuales (38,6% en el caso de la energía y 23,2% en transporte).

Este comportamiento de los ingresos y gastos se observa desde el mes de mayo de este año y el Gobierno Nacional está convencido que es el camino a seguir; es decir, mejorar la recaudación vía crecimiento de la economía y reducir gradualmente el gasto vía eliminación de subsidios a las tarifas. Así quedó reflejado en el Presupuesto 2018 que ya está en el Congreso.

Más allá de sus lineamientos generales -crecimiento de la economía de 3,5%; inflación promedio de 15,7%; tipo de cambio promedio de $19,3; y reducción del déficit fiscal primario de 1 punto porcentual a 3,2% del Producto bruto Interno (PBI)-, el mismo prevé que los ingresos crezcan 19% y los gastos primarios 14,8%. El crecimiento de los ingresos, se dará en un contexto en el cual los cuatro impuestos más importantes crecerán de la mano con el crecimiento de la actividad económica: Aportes y contribuciones 22,3%; IVA neto 20,5%; Ganancias 20,7%; y Débitos y créditos 18,9%. Por el lado del gasto, continuará la reducción gradual del mismo con una fuerte expansión de las prestaciones sociales, 22,1% (que representan más del 50% del gasto primario), y un incremento del gasto de capital (inversión en infraestructura) de 17,2%. Nuevamente, el ajuste vendrá por el lado de la tarifas ya que los subsidios económicos (que representaron 8% del gasto primario en agosto) bajarán 16,2%.

En definitiva, el Gobierno apuesta por el crecimiento económico para reducir el peso del sector público y buscará que la inversión lidere el crecimiento de la economía el año próximo, con un incremento de 12% con respecto a 2017 y que la inversión se ubique en el 17% del PBI. Sin duda, un gran paso teniendo en cuenta que la inversión en términos del PBI promedió 15% entre 1990 y 2015. Pero aún estamos muy lejos de las tasas de inversión de nuestros vecinos que, en dicho periodo, promediaron 23% en Chile; 21% en Colombia; y 19% en Brasil.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reconoció que se necesita más inversión y que para ello el Gobierno debe crear un marco adecuado, un marco que requiere de una reducción de impuestos. Además aseguró que con el crecimiento económico, en cinco años el esquema impositivo de Argentina será similar al del resto del mundo y que el Estado dejará de ser una carga para que el sector privado pueda exportar, competir y generar empleo. En esta línea gradualista, es que el Presupuesto 2018 apuesta por una reducción gradual del gasto y la reforma tributaria buscará una reducción también gradual de las alícuotas impositivas.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la presión fiscal es 32,1% del PBI en Argentina, 17,1% en Perú y 20,8% en Colombia. Con esta presión fiscal, Argentina difícilmente alcance las tasas de inversión de países como Perú o Colombia, donde el año pasado la inversión alcanzó, respectivamente, 22% y 25% del PBI  (según el Banco Mundial).

Publicada en El Cronista

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