La lucha del BCRA para defender su credibilidad

Hace una semana la credibilidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) quedaba algo golpeada tras la conferencia de prensa del equipo económico en la que se comunicaba el diferimiento de las metas de inflación para los próximos años. Desde entonces, mucho se habló de la credibilidad del BCRA y de su autonomía como autoridad monetaria.

El martes fue el turno del BCRA, y éste devolvió el golpe. En su último comunicado de política monetaria el BCRA decidió reducir la tasa, el centro del corredor de pases a 7 días, en apenas 75 puntos básicos, a 28%. El motivo para esta baja, argumentó, es que observa un claro proceso de desinflación, sobre todo, a partir del último semestre y como con las nuevas metas se busca una menor velocidad de desinflación que la planteada originalmente, el sendero de política monetaria debe ser menos contractivo que el que se había planteado en su momento.

Horas antes del comunicado el dólar había comenzado a calmarse, luego de unos días en los que el mercado cambiario venía mostrando gran turbulencia. En los últimos días del año pasado y en los primeros de 2018, el dólar parece haber encontrado un nuevo piso. Un piso con el que muchos se sienten más cómodos (el sector exportador, aunque un tipo de cambio más alto trae alivio también a las economías regionales en general), aunque hay quienes consideran que este piso debería estar aún más arriba. Por otra parte, algunos sectores de la sociedad miran con preocupación esta volatilidad del dólar y el valor que el mismo pueda alcanzar (por su impacto en el precio de los combustibles o por su traslado a precios, entre otros efectos).

Lo cierto es que aunque no es un objetivo del BCRA, y el dólar siempre es motivo de debate en nuestro país, hoy en Argentina sobran dólares. En primer lugar, aún está pendiente parte de la liquidación de divisas por exportaciones de granos. Aunque las comparaciones no son directas, hasta el 29 de diciembre de 2017 se liquidaron 21.300 millones de dólares, 11% menos con respecto a los 24.000 millones de dólares liquidados en 2016. Segundo, continuará el ingreso de dólares por el endeudamiento del Gobierno Nacional. Sin ir más lejos, acaba de publicarse en el boletín oficial una nueva emisión de deuda por 1.000 millones de dólares. En tercer lugar, el BCRA cuenta con más de 55.000 millones de dólares en reservas y puede fijar el tipo de cambio en el nivel que le resulte más cómodo.

En definitiva, luego del golpe a la credibilidad que recibió el BCRA la semana pasada (en una conferencia de prensa que debió estar encabezada por el presidente del BCRA), Federico Sturzenegger devolvió el golpe con una leve reducción de la tasa de política monetaria. Una reducción aparentemente menor a la esperada por el Ministerio de Hacienda, desde donde indicaron que la magnitud de la reducción de la tasa de interés es una decisión que le corresponde al BCRA. De esta manera, si bien el comunicado expresa que la baja en la tasa de interés de referencia busca evitar que se incremente el sesgo contractivo de la política monetaria y un posible enfriamiento de la economía, esta decisión del presidente del BCRA busca también quitarle presión al mercado cambiario, desincentivando la dolarización de carteras por parte de los inversores y la dolarización de los ahorros por parte de las familias, tal y como sucedió en el mes diciembre. En este sentido, el BCRA transmitió tranquilidad con su decisión, sobre todo en un trimestre de por sí complicado por los aumentos tarifarios pautados y las negociaciones paritarias y todo parece indicar que el BCRA continuará luchando para defender su credibilidad y que la reducción de tasas continuará, de forma gradual, en tanto y en cuanto se consolide el proceso de desinflación.

Publicada en El Cronista

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