El Gobierno y el dilema de fortalecer el consumo con paritarias de 15% y sin gatillo

De acuerdo a la encuesta de supermercados de diciembre del INDEC, las ventas a precios corrientes para el último mes de 2017 alcanzaron los 38.878,7 millones de pesos, lo que representa un incremento de 20% con respecto a diciembre de 2016. En el acumulado anual, las ventas a precios corrientes sumaron 349.554,3 millones de pesos, un incremento de 20,5% con respecto al mismo período del año anterior.
El informe del INDEC sólo registra las ventas a precios constantes desde abril de 2017 y por este motivo el organismo no publicó la variación de las ventas sin el efecto inflacionario para el acumulado anual. De los nueve meses para los cuales se dispone de esta información surge que en tres de ellos (agosto, setiembre y noviembre) las ventas aumentaron en términos interanuales; en cinco (abril, mayo, junio, julio y octubre) cayeron; y en diciembre no variaron. Sin embargo, durante 2017 los supermercados tuvieron una caída en su volumen de ventas, dado que las ventas a precios corrientes aumentaron 20,5% y la inflación fue de 24,8%.
Este mal desempeño de los supermercados durante 2017 fue acompañado por un aumento en el volumen de ventas al consumidor final del canal mayorista, quien el año pasado consiguió 500.000 nuevos clientes con respecto a 2016. Según un informe de la consultora Kantar Wonderpanel, las compras de las familias en los comercios mayoristas crecieron 20% el año pasado y casi la mitad de las familias visitó un mayorista durante el 2017.
Según la consultora, se ha producido un cambio de hábito del consumidor, quien ha trasladado sus compras al canal mayorista y a los locales de proximidad, y ha optado también por las marcas propias de las cadenas porque éstos buscan ahorro en sus compras (desde el INDEC tomaron nota de ello y trabajan para incorporar al canal mayorista en su relevamiento).
Como respuesta a esto, algunas cadenas de supermercados reaccionaron el año pasado con estrategias agresivas. Estas estrategias fueron lanzadas con el ánimo de recuperar clientes y hacer frente a este cambio de hábito del consumidor.
Una cadena se comprometió a tener los precios más bajos de la zona de 400 productos con alta incidencia en la compra habitual de las familias. Otra cadena congeló por 6 meses (prorrogándolo hasta abril de 2018) los precios de 1.300 productos, que representan el 80% de los artículos que forman parte de la canasta básica alimentaria. Esta misma cadena acaba de anunciar la reconversión de algunos de sus hipermercados en centros mayoristas. Asimismo, algunos supermercados adhirieron a una promoción (que ha sido reeditada este año) del Banco Provincia para que las familias compren en supermercados con 50% de descuento, con un tope máximo de reintegro de hasta $1.500 por titular de cuenta.
Si bien las estrategias de los supermercados, para recuperar clientes, no se vieron reflejadas en el volumen de sus ventas, al parecer, si contribuyeron a contener la caída de las mismas. Todo parece indicar que este año volverán a enfrentar el mismo desafío: tratar de revertir la conducta mostrada por el consumidor en el último año y para ello continuarán, como se ha visto hasta el momento, con sus estrategias agresivas.
A pesar de estos cambios en el comportamiento del consumidor, hubo una recuperación del consumo privado durante el año pasado. En términos interanuales, creció 0,9% en el primer trimestre, 4% en el segundo y 4,2% en el tercero (INDEC). En esta recuperación tuvo mucho que ver la recomposición del poder adquisitivo de los salarios producto de las paritarias y de las cláusulas gatillo que fueron incluidas en varios sectores. Según datos del INDEC, durante 2017 mejoraron no sólo los salarios del sector privado en términos reales, sino también los salarios del sector público y los del sector informal.
Sin embargo, para que esta recuperación del consumo continúe durante 2018, el Gobierno Nacional deberá enfrentar un dilema. Por una parte, se ha propuesto que el consumo continúe dinamizando la economía, y para ello es fundamental que los salarios continúen ganándole terreno a la inflación. Pero por otra, busca cerrar paritarias (en el sector público) en torno al 15% y sin clausula gatillo, con una inflación todavía muy elevada y que según datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central de la República Argentina de enero, se espera que para este año se ubique en 19,4%, dos puntos porcentuales por encima de los 17,4% esperados antes de la conferencia de prensa del equipo económico en la que se comunicó el diferimiento de las metas de inflación para los próximos años.

Publicada en El Cronista

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