Combustibles: ¿estabilidad de precios a costa de menor inversión?

A siete meses de haber liberado los precios de los combustibles, el gobierno vuelve a intervenir en ese mercado. Acaba de suscribir, a través del Ministerio de Energía y Minería, con las empresas YPF, Pan American Energy y Shell Argentina un acuerdo de estabilidad de precios.

En los últimos 15 años – desde la implementación de los derechos a la exportación de hidrocarburos en 2002- se ha pasado por distintos esquemas de regulación en este sector.

Primero, se buscó desvincular a la economía local de la volatilidad del precio del barril a nivel internacional y se fijó un precio interno más bajo que el internacional (2004). De esa manera, se aisló al consumidor de las fluctuaciones de los precios, atenuando el impacto de dicha volatilidad sobre la actividad económica, el empleo y los precios internos.

Diez años más tarde (2014), cuando el precio del barril se derrumbó, el objetivo fue proteger a las empresas del sector y para ello se fijó un precio sostén. Este precio buscaba incentivar la actividad económica, el empleo, las inversiones en la etapa primaria de producción y los ingresos provinciales.

En enero de 2017 el Ministerio de Energía y Minería eliminó las retenciones a los hidrocarburos y firmó con las empresas del sector un Acuerdo que buscaba la convergencia gradual de los precios internos a los precios internacionales, fijando precios de referencia para 2017 con una revisión trimestral en base al precio internacional del barril de petróleo y el tipo de cambio. Este acuerdo incluía una cláusula que estipulaba la suspensión del mismo, a partir del mes calendario posterior, si se daban ciertas condiciones. Condiciones que se alcanzaron a mediados de setiembre del año pasado y a partir del 1 de octubre de 2017 los precios de los combustibles quedaron liberados y sujetos a los movimientos del precio internacional del barril de petróleo y del tipo de cambio.

Al momento de la liberación, el precio del barril de petróleo de referencia estaba en 56 dólares y hoy ha superado los 75 dólares. El tipo de cambio pasó de $17,70 a fluctuar entre los $22 y $23. Desde la liberación de los precios, el precio del barril de petróleo aumentó 34% y el tipo de cambio 30%. Mientras que los precios de los combustibles han aumentado, aproximadamente, 28%.

Los recientes incrementos del precio del barril de petróleo y del tipo de cambio no fueron trasladados a los precios de los combustibles y las empresas reclamaban un incremento de al menos 10%. Sin embargo, el Gobierno volvió a intervenir en el mercado de los combustibles y congeló los precios de los combustibles hasta junio y autorizó aumentos mensuales de julio a diciembre.

Este acuerdo busca mitigar el impacto que un incremento en los precios de los combustibles provocaría sobre los precios de la economía. La elevada incidencia que tienen los precios de los combustibles en el Índice de Precios al Consumidor añadiría más presión a una inflación que se aleja cada vez más de la meta del 15% recalibrada por el equipo económico para este año.

La semana pasada se conocieron los resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado de abril -seguimiento que hace el Banco Central de los pronósticos macroeconómicos que realizan analistas locales y extranjeros sobre la evolución de cinco variables de nuestra economía- en donde los analistas elevaron sus proyecciones de inflación para este año a 22% (siendo la duodécima corrección consecutiva al alza desde mayo de 2017).

Con este acuerdo, el gobierno dio marcha atrás en su intención de no intervenir en el mercado de los combustibles. Esta nueva intervención para evitar aumentos de los precios internos de los combustibles significa cambiar las reglas de juego. Cambiar las reglas de juego es riesgoso y afecta negativamente a la inversión. Aunque esta intervención es temporal, el contexto internacional adverso puede disparar nuevas intervenciones en el futuro. Sobre todo, por los conflictos geopolíticos que están presionando al alza al precio internacional del barril de petróleo y el fortalecimiento de la economía de Estados Unidos que está debilitando las monedas de los países emergentes, y en mayor medida la de nuestro país como consecuencia de algunas malas políticas domésticas.

Publicada en El Cronista

Dejá una respuesta