Acuerdo político y FMI: ¿en busca de consenso para ir del gradualismo al shock?

Luego de tres semanas de inestabilidad económica, y de varios anuncios, la “turbulencia” parece haber quedado atrás.

El lunes 23 de abril, la tasa del bono a 10 años de Estados Unidos se elevó a casi 3% luego de conocerse datos favorables de la economía norteamericana. Este fortalecimiento de la economía estadounidense sumado a algunos factores domésticos obligó al Banco Central (BCRA) a intervenir 3 veces en 8 días. Primero, elevó la tasa de política monetaria (tasa de referencia) de 27,5% a 30,25% el viernes 27 de abril, luego a 33,25% el jueves 3 de mayo y a 40% el viernes 4 de mayo. Ese mismo viernes, y casi en paralelo, el Ministro de Hacienda anunciaba la reducción de la meta fiscal del déficit primario para este año -de 3,2% a 2,7% del Producto Bruto Interno (PBI)-, añadiendo que la reducción del gasto vendría por el lado de la obra pública.

Estas medidas no fueron suficientes para calmar a los mercados y el martes 8 de mayo el Presidente anunció que Argentina volvía a buscar apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero la inestabilidad económica continuó y aumentó a medida que se acercaba el vencimiento de casi el 60% del stock de LEBACS del día martes 15 de mayo. Horas antes del vencimiento, el Ministerio de Hacienda publicó (3 días antes de lo previsto en el calendario) los resultados del informe fiscal de abril y el BCRA puso sobre la mesa 5.000 millones de dólares a $25, ambos con el ánimo de generar confianza en el camino elegido para corregir el desequilibrio fiscal (gradualismo), lograr la mayor renovación posible de LEBACS y evitar una corrida hacia el dólar.

El miércoles 16 de mayo, el Presidente en una conferencia de prensa imprevista anunció que la turbulencia cambiaria había pasado y que era necesario acelerar la reducción del déficit fiscal para crecer y bajar la inflación y que para ello convocaría a todos los sectores a un acuerdo político para reducir más rápido el déficit fiscal.

Sin embargo, del resultado fiscal de los primeros cuatro meses de 2018 se desprende que el Gobierno ya venía acelerando esta reducción del déficit. En abril el déficit primario se redujo 44,6% con respecto a abril de 2017 y el déficit financiero (que incluye el pago de los intereses de la deuda pública) disminuyó 11,3%. En el acumulado de enero a abril, el déficit primario se redujo 31,1% con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el déficit financiero aumentó 12,8% con respecto a igual periodo del año anterior.

En los cuatro meses de 2018, al igual que en 2017, la reducción del déficit fiscal fue posible porque los ingresos crecieron más que los gastos. La recaudación de impuestos relacionados con el consumo, la actividad económica, y el empleo fue la que más aumentó. El IVA neto de reintegros (19% del total recaudado) aumentó 44,2% en términos interanuales; débitos y créditos (9% de los ingresos totales) aumentó 59,0%; y aportes y contribuciones a la seguridad social (38% de los ingresos totales) aumentaron 27,9%.

Por el lado del gasto, el componente más importante de los gastos primarios – las prestaciones sociales (60% del gasto primario)- aumentó 30,4% en el primer cuatrimestre de 2018 en términos interanuales (jubilaciones y pensiones contributivas 31,4%; asignaciones 26,5%; prestaciones del PAMI 33,7%; y otros programas, como Progresar y Argentina Trabaja, 63,5%). Los gastos de funcionamiento que incluyen salarios y otros gastos de funcionamiento y representan 19% del gasto primario aumentaron 21,6% interanual. Otros gastos corrientes –transferencias a universidades y resultado de empresas públicas- representan 6% del gasto primario y aumentaron 15,7% interanual en el primer cuatrimestre. La reducción del gasto vino por la disminución de los subsidios económicos (5% del gasto primario) casi 20% en los primeros cuatro meses de 2018 interanual y de los gastos de capital (obra pública) que representan 7% del gasto primario y cayeron 23,6%.

El año pasado el Gobierno redujo el déficit fiscal gradualmente gracias al crecimiento de la economía, ayudada por la obra pública y la eliminación de los subsidios económicos. A pesar de que se preveía que también sería este el camino a transitar durante 2018, el Gobierno se ha visto obligado a cambiar de rumbo y a acelerar la reducción del déficit fiscal. Tal es así que, durante el primer cuatrimestre, a la quita de subsidios se le sumó la reducción del gasto en obra pública. Sin embargo, esta señal no fue suficiente para el mercado, que siguió exigiendo menos gradualismo aún luego de la conferencia de prensa en la que Nicolás Dujovne anunciara una reducción de 0,5 puntos porcentuales del PBI en la meta de déficit para este año.

Publicada en El Cronista