¿Arranca el motor de las exportaciones?

Durante el año pasado, la economía argentina creció 2,9% en términos interanuales impulsada por dos de sus tres motores.

El motor más importante del crecimiento fue el de la inversión que creció, en promedio, 11,3% impulsada por el aumento del gasto en construcción; otras construcciones; maquinaria y equipo; y equipo de transporte, con un marcado crecimiento de las importaciones de bienes de capital.

El segundo motor de la actividad fue el consumo privado, creció 3,6% promedio en términos interanuales. Parte de esta mejora se debió a la recuperación del poder de compra de los salarios. Los incrementos salariales superaron entre 2 y 6 puntos porcentuales al aumento del nivel general de precios. Según el INDEC, el índice de salarios total creció 27,5% en 2017, mientras que la inflación fue de 24,8%.

Sin embargo, el motor de las exportaciones apenas logró arrancar y no impulsó la economía. En 2017, las exportaciones crecieron 0,4% en términos interanuales, ayudadas por la mejora de la economía de nuestro principal socio comercial, Brasil, que permitió aumentar nuestras ventas a aquel país 3%. Sin embargo, el año pasado Argentina perdió competitividad frente a sus principales socios comerciales. El tipo de cambio real multilateral (TCRM) -que mide el precio relativo de los bienes y servicios de Argentina con respecto al de sus principales socios comerciales, en función del flujo de comercio de manufacturas y la inflación-, cayó 9%, en promedio, con respecto a 2016.

Primer cuatrimestre de 2018

Según el último informe de política monetaria del Banco Central (BCRA), durante los primeros meses de 2018 la economía argentina continuó expandiéndose. Nuevamente, el motor de esta expansión ha sido la inversión, apuntalada por el consumo privado y en menor medida por una recuperación de las exportaciones.

La reactivación económica de nuestro principal socio comercial, Brasil, trajo algo de oxígeno al sector exportador el año pasado y también durante el primer cuatrimestre de 2018. Luego de caer 3,8% en 2015 y 3,6% en 2016, la economía de nuestro vecino creció 1% durante 2017 y el gobierno brasileño espera un crecimiento de 2,5% para este año, lo que continuaría impulsando nuestras ventas hacia aquel país, tal y como sucedió durante el primer cuatrimestre de este año (22% interanual).

Las exportaciones totales aumentaron en el primer cuatrimestre, 11,1% en términos interanuales. Sin embargo, las importaciones aumentaron 21,6% y el déficit de la balanza comercial acumula 3.420 millones de dólares en los cuatro primeros meses de 2018, frente a los 1.290 millones de dólares del año pasado (165% de aumento).

Pese a la recuperación de algunos de nuestros socios comerciales, a la mejora del TCRM durante el primer cuatrimestre, 8% promedio en términos interanuales, y a la implementación de algunas reformas estructurales (mejora de puertos, y ferrocarriles, entre otras) que apuntan a mejorar la competitividad en el mediano y largo plazo, no serán las exportaciones el motor que impulse la economía en 2018.

Si bien en lo que va de mayo el TCRM mejoró 9%, en promedio, con respecto a abril y 19% frente a mayo de 2017, el TCRM se encuentra en niveles de febrero de 2016. Esto sumado a otros factores como la sequía y un panorama externo volátil hará que las exportaciones como motor de crecimiento apenas acompañen a la inversión y al consumo. Una inversión desalentada por una elevada tasa de interés -que invita a invertir en LEBACS-, y que no bajará hasta tanto no haya un claro sendero de desinflación y un consumo que difícilmente continúe dinamizando la economía si los salarios siguen por detrás a la inflación.