Mi opinión acerca del acuerdo con el FMI

Por Victoria Argüello

BUENOS AIRES, 8 jun (Xinhua) — El programa de financiamiento por 50.000 millones de dólares acordado entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), implica una aceleración de la política de “gradualismo” asumida por el gobierno argentino, afirmó el economista Pablo Salvador.

En entrevista con Xinhua, el investigador argentino, profesor universitario y columnista del diario “Cronista”, ofreció su valoración sobre el acuerdo convenido con el organismo financiero anunciado el jueves por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, así como de las implicaciones para el país.

“En el corto plazo, el préstamo otorgado de 50.000 millones de dólares es un apoyo de la comunidad internacional que le brinda oxígeno al gobierno para continuar por este camino de gradualismo; en el mediano plazo implica que este gradualismo va a tener que acelerarse”, refirió.

Indicó que esta aceleración está determinada por las metas de reducción del déficit fiscal establecidas por el propio gobierno argentino.

“Si bien la meta de este año se había bajado a 2,7 por ciento del producto bruto interno en lugar de 3,2 por ciento, para el mediano plazo, el año que viene, implica una reducción aún mayor”, dijo en referencia al anuncio del gobierno argentino de llevar al 1,3 por ciento la meta de reducción del déficit para el 2019.

Salvador consideró “creíbles” y “sensatas” estas metas anunciadas el jueves por el ministro de Hacienda, motivado por los altos niveles de recaudación fiscal que está teniendo en la actualidad Argentina.

“Si uno ve los datos de recaudación del mes de mayo, observa que en términos interanuales éstos vienen creciendo un 20 por ciento por encima de las previsiones, con lo cual el gobierno sigue acelerando la reducción del gasto, y esto va a significar que a partir de 2019 va a haber mayores ajustes en otras partidas”, comentó.

Mencionó que a la eliminación gradual de los subsidios a la energía, en el año 2019 podrían sumarse ajustes a la obra pública, a las partidas de gastos de funcionamiento del Estado que podría alcanzar a los salarios, así como a las transferencias de recursos a las provincias.

En el largo plazo, Salvador explicó que el acuerdo con el FMI “implica que Argentina está mucho más endeudada y que tarde o temprano va a tener que devolver ese crédito”, para lo cual cuenta con “tres años de plazo con tres años de gracia; sólo pagará intereses a tasas muy baratas”.

“Es decir, estos 50.000 millones de dólares el gobierno podrá utilizarlos para financiar su programa económico 2018-2019 a una tasa que le ha salido a 4 por ciento en dólares anual, que de otra forma le habría salido al doble este endeudamiento con tasas de hasta siete u ocho por ciento”, agregó.

El economista descartó que el gobierno, ante su endeudamiento, se vea “asfixiado” o requiera de ingresos adicionales a los proporcionados por el FMI y otras entidades financieras como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que prestaron más de 5.000 millones de dólares.

“El tesoro no debería verse asfixiado porque ya tiene los recursos que necesita, de todos modos ya está el planteamiento del posible ingreso de Argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y también que se ha declarado país emergente”, manifestó.

“Esto aumentaría el tamaño del mercado financiero en Argentina, lo cual le permitiría al gobierno contar con mayor cantidad de dólares y a una tasa más accesible en el caso de necesitar cualquier tipo de fondos de urgencia”, añadió.

En la conferencia de prensa en la que el ministro de Hacienda anunció el acuerdo con el FMI, se dijo que parte de los componentes del programa de financiamiento alcanzan al Banco Central de la República de Argentina (BCRA).

El acuerdo establece que el BCRA deberá gozar de mayor “autonomía” y dejará de monetizar el déficit fiscal, además de limitar su participación en el mercado cambiario con el techo anterior de 5.000 millones de dólares a 25 pesos por divisa.

A juicio de Pablo Salvador, “este acuerdo es perfecto, pues dota de mayor credibilidad y mayor transparencia al Banco Central para que éste pueda luchar bien contra la inflación”.

“Esto quiere decir que el BCRA no va a emitir más dinero para prestarle al Ejecutivo, tampoco le va a comprar bonos en dólares al Tesoro a cambio de pesos. El Tesoro va a tener que salir a buscar los pesos al mercado, ofreciéndole a la población los bonos a tasas interesantes, lo cual haría menos presión sobre la inflación”, explicó.

El BCRA seguirá interviniendo en el mercado cambiario “cada vez que observe un comportamiento inusual”, aseguró el economista, al agregar que a partir del 20 de junio el gobierno dispondrá del primer tramo de 15.000 millones de dólares, lo cual “tranquilizará a los mercados”.

Sobre el aumento del tipo de cambio a 26,01 pesos por dólar, un día después de anunciado el acuerdo, el experto comentó que es un incremento “muy bajo”.

“De todos modos, sigue estando el respaldo de las reservas detrás del Banco Central llegado el caso de tener que frenar esas subidas. Hay que ver bien con qué tipo de cambio se sienta más cómodo el Banco Central”, afirmó.

El gobierno de Argentina acordó junto al FMI una línea de financiamiento “stand by” de acceso elevado que según el titular de la cartera de Hacienda supera “11 veces la cuota de Argentina”.

El crédito tendrá una duración de 36 meses, será desembolsado por cuotas y estará disponible a partir del 20 de junio, cuando se tiene previsto que se apruebe oficialmente por parte del directorio del FMI.

Argentina recibirá un primer tramo “de inmediato” que consta del 30 por ciento del monto, equivalente a unos 15 millones de dólares.

Entrevista para Spanish.xinhuanet.com