La Argentina, frente al desafío de hacer bien los deberes

El 60% de las exportaciones argentinas se concentra en una docena de países. Nuestros tres socios comerciales más importantes son Brasil, hacia donde se dirigió el 16% de nuestras exportaciones en 2017, China (7,9%), y Estados Unidos (7,7%). Un escalón más abajo se encuentran Chile (4,5%), India (4%), Vietnam (4%), Canadá (3%) y varios países de la Unión Europea.

El déficit de la balanza comercial de Argentina en 2017 fue de 8.400 millones de dólares. Este año se esperaba un déficit similar debido, en gran parte, a la sequía que sufrió nuestro país. Entre enero y julio de 2018 las exportaciones aumentaron 5% interanual, mientras que las importaciones lo hicieron al 11%. Así, el déficit comercial en los siete meses de 2018 se ubicó en 5.900 millones de dólares -un incremento de 75% en términos interanuales.

Sin embargo, a partir de la “turbulencia”, “tormenta”, o “crisis” cambiaria, o como se le quiera llamar, el escenario cambió y Argentina tiene hoy la oportunidad de encender el único motor que será capaz de traccionar la economía en lo que resta de este año y el próximo: las exportaciones.

La oportunidad surge porque Argentina hoy ya ingresa con sus productos a muchas de las economías más grandes del mundo y tiene potencial para incrementar su volumen de ventas a dichos países. Al analizar la relación bilateral con estas economías, muchos de los productos que Argentina les vende representan apenas una pequeña porción del total importado por aquellas economías. Por ejemplo, aproximadamente el 5% de las exportaciones de Argentina a China es carne deshuesada, de bovinos, congelada y nuestro producto apenas representó el 15% del total importado por el país asiático el año pasado. Esto sucede con numerosos productos que tienen como destino Estados Unidos, Brasil, India, y Canadá, entre otros.

La oportunidad viene también por la mejora reciente de la competitividad cambiaria. El tipo de cambio real multilateral -que mide el precio relativo de los bienes y servicios de Argentina con respecto al de sus principales socios comerciales, en función del flujo de comercio de manufacturas y la inflación-, mejoró notablemente en estos últimos meses. Hoy se encuentra en niveles similares a los de principios de 2014 y 2012. Lamentablemente, esta ganancia de competitividad se produjo, una vez más, por el salto del dólar, ese atajo al que normalmente se recurre cuando no se está dispuesto a esperar los tiempos que requieren los cambios estructurales.

Por último, la oportunidad también viene por las perspectivas de crecimiento de nuestros principales socios comerciales -alentadoras según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Pero existen algunos elementos externos que podrían alterar el tablero de juego y dependerá del propio Gobierno transformarlos en oportunidades. Entre estos factores aparecen algunas cuestiones geopolíticas como el Brexit -previsto para marzo del 2019- región con la que Argentina tiene un flujo pequeño de comercio pero superavitario. Por otra parte, continuarán las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y entre el país del norte y varios países a los cuales también les vendemos nuestros productos. Será responsabilidad del Gobierno reforzar los lazos comerciales con estos países.

Sin embargo, también será responsabilidad del Gobierno resolver algunas cuestiones internas. La más importante es el andar y desandar caminos, modificando las reglas de juego y mostrando señales contradictorias. La aplicación de derechos de exportación para bienes y servicios o la reciente autorización de gastos adicionales a los previstos en el Presupuesto 2018 son sólo algunos ejemplos de inconsistencia de la política del gobierno nacional. Pero la responsabilidad también le cabe a la oposición y ésta va más allá del simple acompañamiento del Presupuesto 2019. La sociedad está esperando un gesto por parte de la dirigencia política -oficialismo y oposición-, un gesto que demuestre que ambos están dispuestos a defender los intereses de los argentinos más allá de cualquier pretensión electoral, y para ello deberán hacer bien los deberes.

Publicada en El Cronista