Dólar estable y tasas en baja: la batalla que busca ganar el BCRA

En octubre entró en vigor el nuevo esquema de política monetaria –de control de agregados monetarios- del Banco Central (BCRA). Concretamente, el BCRA se comprometió a no aumentar el nivel de la base monetaria respecto al promedio mensual de setiembre hasta junio de 2019 (salvo aumentos por estacionalidad en diciembre de 2018 y junio 2019 para evitar una contracción monetaria excesiva).

Según el último informe monetario mensual, en octubre el BCRA sobrecumplió esta meta. El saldo promedio de la base monetaria disminuyó 1,5% respecto a setiembre, pasando de 1,271 billones de pesos a 1,252 billones. Esta reducción de la base monetaria estuvo liderada por las disminuciones del circulante en poder del público.

El instrumento utilizado en este nuevo esquema es el de subastas diarias de Letras de Liquidez (LELIQ). Entre finales de setiembre y finales de octubre, la tasa promedio resultante de la colocación de las LELIQ subió 3 puntos porcentuales, pasando de 65% a 68%.

Este incremento de la tasa promedio se tradujo en un incremento de las tasas que ofrecen las entidades financieras al sector privado, lo cual se ha visto reflejado en el crecimiento de los depósitos a plazo fijo en pesos. En términos nominales, éstos pasaron de una tasa de crecimiento mensual de 3,5% entre julio y setiembre a una tasa de 10,5% en octubre.

Sin embargo, la otra cara de la misma moneda son los préstamos en pesos al sector privado. En octubre, los préstamos disminuyeron 5,3% en términos reales y ajustados por estacionalidad –hubo una disminución generalizada en todas las líneas de crédito. Entre las líneas más afectadas están las destinadas a financiar a las empresas, los adelantos y los documentos que ajustados por estacionalidad registraron disminuciones en términos reales, de 9,6% y 7,1%, respectivamente.

Estas elevadas tasas tienen como objetivo restablecer la estabilidad en el mercado cambiario. Para ello, el BCRA complementó su meta monetaria con la definición de zonas de intervención y no intervención cambiaria que se ajustan diariamente a una tasa de 3% mensual hasta fines de 2018 y luego se ajustarán a una tasa menor durante 2019. En octubre el BCRA logró estabilizar el mercado cambiario. El tipo de cambio cayó 11,5% con respecto a setiembre y se ubicó cerca de la banda inferior de no intervención.

El hecho de que el dólar se encuentre más cerca del piso que del techo, le permite al BCRA ir un poco más deprisa con la reducción de la tasa. Sin ir más lejos, ayer la tasa de interés de las LELIQ se ubicó en 63,2% a pesar de que en los días previos el dólar había dado un pequeño salto. No obstante, el tipo de cambio aún continúa más cerca de la banda inferior de no intervención que de la superior.

A pesar esta reducción más acelerada, la tasa se mantendrá por encima del 60% como mínimo hasta diciembre. Recordemos que en el Acuerdo Stand-by revisado del FMI se asumió “el compromiso de no permitir que las tasas a corto plazo desciendan a menos de 60% hasta que las expectativas inflacionarias a 12 meses hayan disminuido de forma contundente durante por lo menos dos meses consecutivos”.

El BCRA ganó la batalla en octubre y en la primera quincena de noviembre. Es esencial que el BCRA logre estabilizar definitivamente el mercado cambiario para luego conducir la tasa de interés hacia un sendero descendente sostenido que permita impulsar la economía a través de sus distintos motores. Sin embargo, con una inflación interanual que ronda el 40%, salarios que van por detrás de la inflación, una elevada presión tributaria, y la imposibilidad de acceder al crédito, aún no están dadas las condiciones para que el consumo y la inversión vuelvan a dinamizar la economía, como sí sucede con las exportaciones que a pesar de la caída de 15,3% del tipo de cambio real en octubre, el mismo permitió recuperar los niveles de competitividad de mediados de 2010.

Publicada en El Cronista