Estabilidad macroeconómica potencia la competitividad

Existen diversas formas de definir competitividad. El Foro Económico Mundial (FEM) la define como “el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país”, concepto estrechamente ligado al crecimiento de la economía y de los ingresos de los habitantes.

El FEM mide la competitividad a través del índice de competencia global, que analiza el desempeño de 140 países a través de 12 pilares: instituciones; infraestructura; adopción de tecnologías de información y comunicación; estabilidad macroeconómica; salud; habilidades; mercado de producto; mercado laboral; sistema financiero; tamaño del mercado; dinamismo empresarial; y capacidad de innovación. Según este índice, Argentina mejoró su nivel de competitividad entre los años 2015 y 2017. Incluso algunos de sus pilares muestran una mejora en 2018. Sin embargo, en el índice global Argentina bajó dos posiciones fruto de la inestabilidad macroeconómica, y ocupa el puesto 81.

Otro índice utilizado para medir la competitividad es el índice de desempeño logístico elaborado por el Banco Mundial. Este índice muestra el desempeño de 160 países a través de 5 pilares: adunas; infraestructura; envíos internacionales; competencia de servicios logísticos; y seguimiento, rastreo y puntualidad. Entre los años 2014 y 2018 Argentina avanzó varias posiciones y se ubica en el puesto 61.

La Heritage Foundation utiliza el índice de libertad económica que analiza 12 pilares para 180 países: derecho de propiedad; integridad gubernamental; efectividad del sistema judicial; carga fiscal; gasto del gobierno; salud fiscal; libertad empresarial; libertad laboral; libertad monetaria; libre comercio; libertad de inversión; y libertad financiera. Según este índice, Argentina ha mejorado entre los años 2016 y 2018 y ocupa el puesto 144.

Otra alternativa es analizar la competitividad en base al tipo de cambio real -competitividad cambiaria- a través del índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) elaborado por el BCRA. Este índice mide el precio relativo de los bienes y servicios de Argentina con respecto al de sus principales socios comerciales, en función del flujo de comercio de manufacturas y la inflación. Con la salida del cepo cambiario, el 17 de diciembre de 2015, se recuperó parte de la competitividad cambiaria perdida en los años previos, el TCRM aumentó 14% promedio en 2016. Sin embargo, el TCRM cayó 6% promedio durante 2017 y ha vuelto a aumentar, 23% promedio, en lo que va de 2018.

Independientemente del indicador elegido, Argentina ha mejorado su nivel de competitividad en los últimos años. Durante los dos primeros años de la gestión Cambiemos la mejora fue producto de reformas estructurales (mejoras en infraestructura de aeropuertos, puertos, y rutas, entre otras); mientras que en 2018 ha sido fruto de una mejora del tipo de cambio real. Si bien las reformas estructurales no detuvieron su marcha, las mismas ingresaron en un sendero gradual, producto de la inestabilidad macroeconómica. Ha sido justamente esta inestabilidad macroeconómica la que le ha impedido a nuestro país avanzar más deprisa este año.

La estabilidad macroeconómica es un aspecto clave que potencia la competitividad dado que genera confianza, reduce la incertidumbre, mejora el clima de negocios e incentiva las inversiones. Sin embargo, la inestabilidad mostrada por la economía argentina desde el 28 de diciembre del año pasado y acrecentada a partir de la última semana de abril de este año le ha impedido al Gobierno seguir apostando por las reformas estructurales como medio para mejorar la competitividad. Este año, las mejoras de competitividad vinieron por el lado del tipo de cambio, algo que puede resultar ventajoso en el corto plazo, no así en el mediano o largo dado el contexto inflacionario que estamos transitando. La aceleración de la inflación en los últimos meses ha erosionado parte de esa mejora, a finales de setiembre el TCRM era 42% superior al de la salida del cepo cambiario, a finales de noviembre es 22% superior.

Publicada en El Cronista