Tres factores que desalientan la llegada de inversiones

Una de las grandes apuestas de Cambiemos desde que asumió, ha sido atraer inversiones, esenciales éstas para alcanzar un crecimiento sostenido. En los últimos años, Argentina se ha caracterizado por tener una de las tasas de inversión, en términos del Producto Bruto Interno (PBI), más bajas de la región. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la tasa de inversión promedio en el período 1990-2015 fue de 16% en Argentina, 19,9% en Brasil, 19,4% en Chile; 19,1% en Colombia; y 20% en América Latina.

Para revertir esta situación, el Gobierno Nacional apostó por acercarse a organismos internacionales para dar mayor visibilidad a nuestro país y que esto facilitara la llegada de inversiones. Tal es así, que en 2016, Argentina comenzó con un proceso de adecuación legislativa para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Asimismo, y aunque es miembro del G20 desde sus inicios, en los últimos años ha participado más activamente y en el año 2018 ejerció su presidencia. Esta estrategia le ha permitido al Gobierno contar con el apoyo de los principales líderes mundiales y recibir, entre el 11 de diciembre de 2015 y el 31 de diciembre de 2018, compromisos de inversión por 135.524 millones de dólares, según consta en el sitio de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, aunque no especifica cuánto se ha ejecutado.

Paralelamente, durante la primera parte de su gestión, el Gobierno encaró algunas reformas para fomentar las inversiones: reducción de impuestos, desregulaciones, mayor apertura comercial, y recuperación de instituciones como fue la normalización del INDEC y la independencia del BCRA, entre otras.

Este doble camino, reinserción al mundo y reformas estructurales, le permitió al Gobierno aumentar la tasa de inversión al 20% de su PBI en 2017 (y hasta el tercer trimestre de 2018).

En 2019, el Gobierno seguirá transitando por el camino de la integración con el objetivo de atraer inversiones. Por tercera vez consecutiva, participó de la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Encuentro al que asisten “los jefes y miembros de más de 100 gobiernos, ejecutivos de las 1.000 empresas más importantes del mundo, líderes de organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales para definir prioridades y dar forma a las agendas globales, industriales y regionales”.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, mantuvieron reuniones con inversores, empresarios, banqueros y funcionarios para mostrar las bondades de nuestro país.

Sin embargo, le resultará muy difícil al Gobierno continuar por el sendero de las reformas estructurales. Tres factores desalentarán la llegada de inversiones este año.

Uno de ellos es la inestabilidad macroeconómica. La estabilidad macroeconómica genera confianza, reduce la incertidumbre, potencia las inversiones y mejora el clima de negocios. Sin embargo, en el último año se produjo un deterioro de la macroeconomía, el PBI se contrajo y la inflación pasó de 24,7% en 2017 a 47,6% en 2018. Si bien en los últimos meses se ha producido una desaceleración de la inflación, las proyecciones indican que este año la misma se ubicaría entre el 25% y el 30%.

El segundo motivo es la elevada presión fiscal. Altos impuestos generan un gran desincentivo para invertir. A pesar de la reducción de impuestos que se había propuesto el Gobierno, el año pasado tuvo que dar marcha atrás para poder alcanzar la meta de equilibrio fiscal primario en 2019. Argentina seguirá estando entre los países con mayor presión tributaria en términos del PBI, 33%.

El tercero es el aumento de la deuda pública en términos del producto. Esto reduce la confianza del inversor. Como resultado de la contracción de la economía, del salto del tipo de cambio y del mayor endeudamiento, la deuda pública pasó de 57% del PBI en 2017 a 95% en 2018.

Publicada en Portfolio Personal Inversiones