La Argentina y una vorágine que no da respiro

En nuestro país los acontecimientos se suceden a una velocidad inusual. En sólo diez días, y a pocos meses de las elecciones, se produjeron una serie de acontecimientos en materia económica y política que marcan el andar de los argentinos.

En cuanto a lo económico, los indicadores de la última semana no son los que se esperan para un año electoral. El monitor de la economía real, que utiliza el Ministerio de Producción y Trabajo para seguir la evolución de los principales indicadores de la actividad productiva, mostró en abril tres sectores con luz verde (turismo receptivo, producción de gas y de petróleo), cinco con luces amarillas y once en rojo. Asimismo, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) se contrajo 1,3% en marzo con respecto al mes anterior y 6,8% en términos interanuales. Otros indicadores que no dieron señales de recuperación en el tercer mes del año fueron las ventas en supermercados, en autoservicios mayoristas, y en centros de compras.

Lo positivo viene por el lado del comercio exterior. En abril, la balanza comercial registró un superávit comercial de 1.131 millones de dólares. Las exportaciones aumentaron 1,7% y las importaciones cayeron 31,6%, ambos en términos interanuales. La mejora de las exportaciones fue producto del aumento en cantidades vendidas, 10,3% más que un año atrás, dado que los precios cayeron casi 8%. En el caso de las importaciones cayeron tanto los precios como las cantidades importadas. Esto último asociado no sólo al tipo de cambio, sino también a la menor actividad económica.

Algunos indicadores mostraron cierta estabilidad en los últimos días. Uno de ellos fue el riesgo país que abandonó los 1.000 puntos alcanzados a mediados de marzo de este año y se ubicó algo por encima de los 900 puntos. Otro fue el tipo de cambio, algo más contenido gracias a la mayor disponibilidad de herramientas con las que cuenta el Banco Central para poder intervenir en el mercado cambiario.

Por el lado de los acontecimientos políticos hubo algunas definiciones. Una de ellas referida a nombres de candidatos. Se lanzó oficialmente la fórmula kirchnerista Fernández-Fernández que competirá en las próximas elecciones. Asimismo, se dio a conocer la fórmula Kicillof-Magario que hará lo propio en la provincia de Buenos Aires. Otra de las definiciones vino por el lado del radicalismo que finalmente decidió, luego de la Convención, acompañar a Cambiemos en la contienda electoral, aunque busca negociar espacios propios. Sin embargo, continúa la indefinición respecto a los candidatos por parte de Alternativa Federal y del propio oficialismo, con una danza de nombres que incluso se disputan entre ambos espacios políticos.

A esto hay que agregar un paro general el día miércoles 29 de mayo. Un paro que, según el Ministerio de Hacienda, tuvo un costo para el país de 40.500 millones de pesos, lo que equivale a un 0,22% del PBI. Justamente, uno de los sectores más perjudicados fue el comercio, detrás de la industria.

Los hechos de estos últimos días nos muestran la vorágine en la que está inmersa Argentina. Si no es la economía, es la política, y si no son ambas a la vez. Los números no acompañan al Gobierno quien deberá esperar a los próximos meses para ver si éstos comienzan a acompañarlo. Lo positivo es que el tipo de cambio ha mostrado cierta calma en los últimos días, algo fundamental dado que es una de las variables que más inquieta con su volatilidad. Lo negativo es que algunas cuestiones de índole política continúan generando malestar y preocupación. Malestar porque algunos dirigentes parecen estar más preocupados en cómo llegar al poder o mantenerse en él, que en cómo solucionar los problemas. Preocupación porque en años electorales la economía está aún más subordinada a la política ya que brotan los incentivos para mejorar, o al menos estabilizar, la macroeconomía con medidas que buscan un resultado electoral y que sólo postergan el problema. La más reciente fue la marcha atrás con el aumento de los impuestos a los combustibles para evitar el impacto en el bolsillo de los argentinos, impacto que ineludiblemente llegará.

Publicada en El Cronista Comercial

Author: Pablo F. Salvador