Argentina: un paso adelante, dos para atrás

La incertidumbre generada por el resultado de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) desató una tormenta en nuestro país. Si bien la mayoría de las encuestas daban por ganadora a la fórmula Fernández-Fernández, nadie había previsto la diferencia por la cual ésta aventajaría a la fórmula Macri-Pichetto. Los quince puntos de diferencia entre ambas fórmulas sorprendieron no sólo al oficialismo sino también a la propia oposición.

Lo que no sorprende, sin embargo, fue la tormenta que se desató el día lunes siguiente a las PASO, algo que era previsible. Sólo basta buscar en los archivos de las semanas previas a las elecciones en donde se escucharon todo tipo de declaraciones por parte de los candidatos, todas ellas con tinte claramente electoralista, y algunas de poca aplicabilidad. Uno de los candidatos afirmaba que el dólar estaba barato y que no se deberían pagar los intereses de las LELIQ, palabras que fueron luego matizadas por algunos de sus economistas. Días más tarde, este candidato sacó quince puntos de ventaja al segundo, con lo cual el lunes 12 de agosto no se podía esperar otro resultado diferente a lo que finalmente sucedió con el dólar y el riesgo país. Si a esto le añadimos que ese mismo día el Presidente se enojó con los votantes, no es de extrañar que la cosa se agravara aún más.

El día miércoles 14 de agosto el Presidente reconoció que había estado mal en su discurso post-elecciones, aceptó la derrota y jugó sus cartas. Tal vez las únicas cartas que estén a su alcance para tratar de estabilizar la macroeconomía de cara a octubre y diciembre. Lanzó una serie de medidas que buscan contrarrestar el fuerte impacto de la devaluación sufrida en tan pocos días. Medidas que impactarán negativamente en la búsqueda del equilibrio fiscal, algo por lo que abogó el ahora exministro Nicolás Dujovne.

Sin embargo, hay que calmar los ánimos de diciembre en adelante. La comunicación telefónica entre amos candidatos fue una buena señal. De todos modos, es necesario un gesto más contundente para terminar con la incertidumbre, y frenar definitivamente la escalada del dólar y del riesgo país. Un gesto que debería venir por el lado de Fernández quien no es sólo un candidato, es el candidato que aventajó por quince puntos al segundo y que, de repetirse este resultado en octubre, podría convertirse en el próximo Presidente de los argentinos. Fernández debería dar indicios de cuál será su política económica llegado el caso, y designar un referente en materia económica que se encargue de disipar todas las dudas en torno a temas fundamentales para evitar, así, algunas contradicciones que han surgido dentro de su propio entorno. Hoy, medio ojo está mirando lo que hace el Presidente, mientras que otro ojo y medio observa lo que hace Fernández.

Por delante se presenta un desafío muy importante, volver a poner a Argentina en la senda del crecimiento. Serán necesarias varias reformas (laboral, tributaria y previsional); negociar nuevas metas (o reestructurar) con el FMI; reforzar la apertura comercial; y resolver si se continuará o se dará marcha atrás con las medidas recientemente adoptadas por el Gobierno para contener el impacto de la devaluación, entre otras.

Lamentablemente, la incertidumbre provocada por el resultado de las PASO ha dañado aún más nuestra débil economía. Las últimas previsiones antes de las elecciones indicaban que 2019 sería un año complicado, con una caída del PBI del 1,4%; una retracción del consumo privado superior a 6%; una caída de la inversión privada cercana al 14%; una inflación en torno al 40%; y una tasa de desempleo de 10,3%. Sin embargo, estas previsiones pasaron inexorablemente a convertirse en un escenario optimista. Independientemente de quien resulte ganador en las elecciones generales de octubre, o en el ballotage de noviembre, el daño en la economía ya está hecho y el escenario económico actual es peor que aquel que existía antes de las PASO.

Publicada en El Cronista Comercial

Author: Pablo F. Salvador