Argentina y su enfermedad crónica

El Ministerio de Economía presentó el resultado fiscal de enero de 2020. Los ingresos totales del sector público nacional alcanzaron los 395.225 millones de pesos, mientras que los gastos primarios se ubicaron en 398.991 millones de pesos. Es decir, durante el primer mes del año se registró un déficit primario de 3.766 millones de pesos, un empeoramiento de 122% con respecto a enero del año anterior. En enero de 2019 el superávit primario había sido de 16.658 millones de pesos.

El pago de intereses en enero fue de 87.052 millones de pesos, un 13,5% más en términos interanuales. Por lo tanto, el déficit financiero -que incluye el pago de los intereses de la deuda pública- alcanzó los 90.818 millones de pesos, incrementándose 51,3% respecto a enero de 2019.

Por el lado de los ingresos tributarios, los de mayor aumento interanual fueron ganancias (57%); bienes personales (114%) y derechos de exportación (60%). El resto de los ingresos tributarios se movió por debajo de la inflación (53%).

Por el lado de los gastos, las prestaciones sociales (jubilaciones y pensiones contributivas, asignaciones familiares y por hijo, pensiones no contributivas, y otros programas sociales) que son el principal componente de los gastos primarios tuvieron un incremento de 61,5% en términos interanuales. Se destacan las pensiones no contributivas y otros programas sociales que aumentaron, respectivamente, 92% y 468%. Las transferencias corrientes a provincias aumentaron casi un 83%, resaltando las transferencias para salud (83%) y otras transferencias (156%). Los subsidios económicos tuvieron un incremento de algo más del 76% entre enero de 2019 y enero de 2020, sobresalen los subsidios a la energía con un aumento de 125%. Las transferencias a universidades también tuvieron un aumento importante, 70% en términos interanuales.

Los gastos de capital (energía, transporte, educación, vivienda, y agua potable y alcantarillado); es decir, los gastos asociados a la obra pública, cayeron 35% interanual.

Resaltan al menos tres aspectos negativos con respecto al resultado fiscal de enero. Primero, enero fue el tercer mes consecutivo con resultado primario deficitario. Es decir, desde noviembre los gastos primarios del sector público nacional vienen superando a los ingresos totales. En noviembre hubo un incremento de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares y por hijo, según lo dispuesto por la Ley de Movilidad, y un gran salto en las transferencias a las provincias. Segundo, después de 30 meses consecutivos con ingresos creciendo por encima de los gastos, los gastos primarios crecieron 10 puntos porcentuales por encima de los ingresos totales. Tercero, no se observa un aumento de los impuestos relacionados con el consumo, la actividad económica, y el empleo. El IVA neto de reintegros aumentó algo menos de 24%; débitos y créditos 44%; y aportes y contribuciones a la seguridad social casi 38%, todos muy por debajo de la inflación del 53%. Si bien los derechos de exportación aumentaron 60%, se produjo una importante desaceleración en términos interanuales.

El sector público nacional continuará gastando por encima de sus ingresos durante al menos tres años más, dado que la actual gestión estima alcanzar el equilibrio fiscal primario en el año 2023. Así lo afirmó el Ministro de Economía Martín Guzmán, durante su discurso en el Congreso, quien dijo que no es sostenible reducir el déficit fiscal primario en 2020 ya que la austeridad fiscal no funciona en un contexto recesivo como el que atraviesa Argentina.

Argentina lleva más de una década con déficit fiscal, tanto primario como financiero. Nos hemos acostumbrado a convivir con esta enfermedad crónica. Una enfermedad que no nos permite avanzar y es la responsable de la elevada inflación (31% promedio anual durante los últimos doce años); de una abultada deuda pública que se ha vuelto insostenible (cercana al 90% del PBI); y de una asfixiante presión fiscal (casi 30% del PBI).

Publicada en El Cronista

Author: Pablo F. Salvador