Mientras dure la cuarentena, ¿cómo aguanta la economía?

Han pasado más de ochenta días desde que el Gobierno Nacional implementó la cuarentena en nuestro país. Los datos oficiales ya confirman el mal desempeño de algunos indicadores económicos durante los meses de marzo, abril y mayo.

La actividad económica se desplomó 11,5% en marzo en términos interanuales, con apenas 10 días de cuarentena (INDEC). Otro indicador que refleja la paralización de la actividad económica es la recaudación tributaria. En abril y mayo la recaudación creció 30 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual de dichos meses (AFIP). Impuestos como el IVA impositivo y aquellos vinculados al sistema de seguridad social mostraron una retracción interanual cercana al 30% en términos reales, tanto en abril como en mayo. Un claro reflejo del confinamiento impuesto por el Gobierno Nacional.

A pesar de la floja recaudación, el Gobierno ha buscado hacer frente a la pandemia aumentando el gasto y así ayudar a sostener a diferentes sectores, sobre todo, a los más vulnerables. Esta estrategia se ve reflejada en las cuentas del Sector Público Nacional (SPN) que en el mes de abril mostraron una duplicación de los gastos primarios respecto al mismo periodo del año anterior.

Las prestaciones sociales aumentaron 99% en términos interanuales, aunque con una gran heterogeneidad hacia el interior de las mismas. Jubilaciones y pensiones contributivas, por ejemplo, aumentaron 49%; mientras que otros programas sociales aumentaron 1.135%. Los subsidios económicos se incrementaron 157%, entre los que se destacan los subsidios a la energía. Las transferencias corrientes a provincias saltaron más de 900%, sobre todo las dirigidas a salud y seguridad social.

Esta dinámica de los gastos se contrapone con la de los ingresos totales del SPN que en abril apenas crecieron 14% en términos interanuales. Como consecuencia, el resultado primario del SPN pasó de superávit en abril del 2019 a un déficit de 228.822 millones de pesos en abril de este año.

El gobierno argentino, a diferencia de otros, no dispone de muchas herramientas para poder hacer frente a la pandemia. De hecho, sólo puede apelar a la ampliación del gasto y financiarlo a través de emisión monetaria.

Por ahora no se observa una aceleración de la inflación producto de la mayor emisión para financiar al Tesoro. La mayor parte de la expansión de marzo fue absorbida en abril vía Pases. En mayo hubo récord de trasferencias al Tesoro y sólo una parte fue absorbida vía LELIQ, pero en los primeros días de junio el Banco Central continuó con la absorción vía LELIQ. A su vez, el Gobierno ha congelado las tarifas de los servicios públicos y el precio de los combustibles y ha implementado controles de precios. Por otra parte, la incertidumbre creada por la cuarentena y las dudas acerca de cómo y cuándo se saldrá de la misma ha llevado a un aumento de la demanda de dinero.

Lo que sí se observa, además del marcado deterioro de la economía en marzo, es que la actividad económica continuó cayendo bruscamente en abril y mayo, dada la dinámica de los impuestos vinculados al mercado interno, al nivel de actividad y al mercado de trabajo. Desde el comienzo de su gestión, el Gobierno apostó todas sus fichas a la renegociación de la deuda, postergando la implementación o anuncio de un plan económico, algo que puede parecer irrelevante mientras dure la cuarentena. Sin embargo, aun acordando con los acreedores, la falta de un plan económico acelerará la inflación y dificultará la recuperación de la economía.

Publicada en Clarín

Author: Pablo F. Salvador