Actividad económica: ¿dónde estamos parados?

De acuerdo a declaraciones de funcionarios nacionales, la economía argentina se estaría recuperando más rápido de lo previsto. Aseguran que el país se encuentra en el sendero de la recuperación económica y que en agosto la actividad económica y en particular algunas actividades estarían cerca o incluso por encima de los niveles registrados antes de la implementación del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) mostró en junio un incremento de 7,4% con relación al mes anterior (en la medición desestacionalizada), luego de un incremento de 9,7% en mayo respecto a abril. A junio el EMAE se encontraba 13% por debajo de los niveles de febrero; es decir, por debajo de los niveles previos a la cuarentena, incluso volviendo a niveles de junio de 2009.

Otros indicadores que también han mostrado una recuperación en los últimos tres meses son el índice de producción industrial manufacturero (IPIM) y el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC).

A pesar de la evidente recuperación del EMAE en los meses de mayo y junio y del IPIM e ISAC también durante julio (últimos datos disponibles), estos indicadores acumulan una importante caída con relación al mismo período del año anterior.

La recaudación es otro indicador que permitiría visibilizar cierta recuperación. Si bien se observa una desaceleración en el ritmo de contracción en términos reales respecto a meses previos, 6% en agosto frente a 23% en abril, los impuestos relacionados con el consumo, la actividad económica, y el empleo no dan señales de una clara recuperación en el octavo mes del año.

Sin embargo, según el IPOM del Banco Central, en agosto distintos indicadores vinculados con la industria, construcción y comercio señalaron que estos sectores continuaron con la recuperación. Habrá que esperar hasta su publicación para ver si éstos corroboran la recuperación que está observando el gobierno.

Más allá de alguna posible mejora de estos indicadores, quien no muestra signos de recuperación es el empleo. Según el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el total de asalariados registrados del sector privado en junio cayó a niveles de diciembre de 2010 y el empleo registrado total acumula 22 meses consecutivos con variación interanual negativa.

El Presidente anunció que lanzaría un programa de recuperación con más de 60 medidas para reactivar la economía, anunciando esta semana las primeras de ellas dirigidas al sector industrial.

Asimismo, el Ministro de Economía aseguró que “Argentina tiene condiciones para que el 2021 sea un buen año” y reafirmó que la obra pública, los planes de vivienda, el impulso al mercado interno y la “redefinición” del sector energético serán los drivers de esa recuperación. En esta dirección, se relanzó el programa PROCREAR como parte de la obra pública que buscará ser el motor que haga girar la rueda de la economía y del empleo.

Sin embargo, no están dadas las condiciones para que estas medidas traccionen más allá del corto plazo. Hace falta mucho más para que Argentina ingrese definitivamente al sendero de la recuperación. Aunque estas medidas logren reactivar la actividad y el empleo en estos sectores e incluso el año próximo nuestro país muestre signos de recuperación, la misma estará edificada sobre cimientos frágiles. Fragilidad que podría quedar al descubierto ante la irrupción de shocks, de origen externo, o de origen interno fruto de los enfrentamientos que podrían emerger entre oficialismo y oposición, e incluso dentro del propio oficialismo, al tratarse 2021 de un año electoral.

Publicada en La Nación

Author: Pablo F. Salvador