¿Deshonestidad intelectual o desconocimiento?

“La construcción acumula cinco meses consecutivos de crecimiento”. “El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) acumula un incremento de 42,4% interanual en el primer trimestre del año”. “La construcción creció 97,6% en marzo 2021”. “La construcción casi se duplicó en marzo. Esta cifra dice mucho. Es una muestra bien clara de la prioridad que marcó nuestro Gobierno, impulsando un sector tan estratégico y multiplicador, que dinamiza la producción y crea trabajo en todo el país”. “Demuestra, además, que la recuperación no es casualidad. Hay un Estado presente que motoriza, acompaña y alienta la producción y el trabajo, con una apuesta fuerte este año en infraestructura y vivienda, donde duplicamos la inversión”.

Estas son algunas de las frases que se pudieron leer hace unos días con respecto al desempeño mostrado por el sector de la construcción durante el último mes, dato publicado por el INDEC. Esto no reflejaría ningún problema si tales frases viniesen de un ciudadano de a pie. Sin embargo, las mismas provienen tanto de la cuenta de Twitter del propio Ministerio de Economía de la Nación, como de las cuentas de funcionarios con alto rango dentro del propio Ministerio. Incluso estas frases fueron retuiteadas por el Ministro de Economía y por varios economistas.

¿Pero cuál es el problema? ¿Acaso no son esos los números que reflejan la dinámica del sector durante el tercer mes del año 2021?

Así es, los datos son los que son, reflejan tal dinámica y no debería suponer ningún problema. La cuestión radica en la comparación de los datos y en el USO POLÍTICO que se hace de tal comparación. No debería compararse la evolución del ISAC, ni la de ningún otro indicador, en términos interanuales en el mes de marzo. Algo que tampoco debería hacerse con los datos del mes de abril.

La comparación no es válida porque se está comparando con el mes de marzo del año 2020, un mes en donde sólo hubo trece días hábiles de actividad, de veintidós posibles. Es decir, en marzo del año pasado hubo actividad sólo en un 60% del mes. Recordemos que el Presidente había decretado la cuarentena, o aislamiento social, preventivo y obligatorio, el 19 de marzo de 2020. El confinamiento estricto se extendió durante todo el mes de abril, pero a partir de mayo algunas jurisdicciones comenzaron a flexibilizar la cuarentena, liberando algunas actividades económicas.

En este sentido, toda comparación de indicadores en términos interanuales con respecto a marzo del año pasado será positiva y la tasa de crecimiento del indicador será muy elevada. Por otra parte, ninguna de las frases mencionadas hace referencia a la evolución mensual del indicador, el cual lleva dos meses consecutivos de caídas, 3,7% en febrero y 0,5% en marzo, en la medición desestacionalizada.

Entonces, ¿se trata de deshonestidad intelectual o de desconocimiento?

Aunque no tengo la respuesta a este dilema, cualquiera de las dos posibilidades son igualmente malas. Si se trata de deshonestidad intelectual, detrás de estas frases hay una intención de tergiversar la realidad, una intención de adaptarla con el fin de mostrar algo que no es tal. Ese algo que se pretende mostrar es que detrás de estos “buenos indicadores” de marzo existe un plan económico y, sobre todo, un rol importante del Estado presente. Pero en realidad, la variación positiva de este y otros indicadores surge por la incorrecta comparación con un mes de marzo atípico. Una variación que no debería tomarse como referencia y mucho menos hacer política con ella.

Sin embargo, podría tratarse de desconocimiento. Por cuestiones estadísticas, no deberían hacerse comparaciones interanuales ni de este ni de ningún otro indicador en el periodo de referencia, dado que marzo fue un mes, como dijimos, atípico. Además, debería mencionarse la evolución mensual desestacionalizada de los indicadores para tener un panorama certero sobre la dinámica del sector. En este caso preocupa que algunos funcionarios pueden no poseer los atributos y requisitos técnicos que debieran, aquellos que los hace idóneos, para cumplir con ese rol tan importante que les ha sido asignado.

Publicada en Infobae

Author: Pablo F. Salvador